Montesa

  • Ubicación Esplugues de Llobregat
  • > Cliente Privado
  • Año 2019
  • Estado En proceso
  • Categoría Urbanismo
  • Escala Municipality
  • Equipo OUA

“Saber interpretar las normas es clave para hacer posible ciudades más justas, equitativas, igualitarias y sostenibles”

Un Área Residencial Estratégica (ARE) es un sector urbanizable existente en varios municipios de Cataluña, en zonas bien comunicadas, con los servicios necesarios, con una calidad urbanística garantizada y donde la mitad de sus viviendas, como mínimo, son de protección. Este proyecto se basa en la modificación del ARE Montesa, una zona del Baix Llobregat, con la voluntad de integrar y mejorar la implantación urbana de la zona. Núria Noguer, jefa del Departamento de Urbanismo de OUA, nos da las claves.

¿Cuál es la característica más destacable de la zona que comprende el ARE?
La zona ocupa los terrenos de la antigua fábrica Montesa, situada en la confluencia entre los límites municipales de Esplugues de Llobregat, L’Hospitalet de Llobregat y Cornellà de Llobregat. Hasta hace poco, la zona constituía un entorno periférico destinado a la implantación de fábricas y polígonos. Con el paso del tiempo y el crecimiento de Barcelona hacia su área metropolitana, la zona se ha convertido en un enclave estratégico con excelentes comunicaciones y un gran potencial de crecimiento que evidencian la importancia de un nuevo plan.

¿Qué objetivo tiene la modificación del ARE Montesa?
Repensar el ARE Montesa es una oportunidad para hacer ciudad, una operación de envergadura que actúa sobre tres escalas diferentes (área metropolitana, ciudad y barrio) en una de las pocas áreas pendientes dentro del contexto urbano del área metropolitana de Barcelona.

El proyecto tiene dos objetivos. Por un lado, tiene que cubrir las necesidades del usuario o ciudadano para generar un nuevo parque de viviendas que amplíe la dotación de equipamientos y espacios verdes de calidad. Por otro lado, a escala de ciudad, se ha buscado mejorar la conexión de los principales ejes verdes de los tejidos urbanos existentes para darles continuidad en forma de ramblas, donde las aceras y los árboles tienen prioridad, dejando en segundo plano el tráfico rodado y mejorando de manera directa la calidad ambiental del entorno.

¿Cuáles han sido los grandes retos del proyecto?
El proyecto se ha planteado teniendo en cuenta cuatro grandes retos: aumentar la iniciativa pública, asegurar la viabilidad económica, hacer mejoras en la ordenación general y prosperar en el ámbito medioambiental.

En cuanto a la iniciativa pública, se ha propuesto un cambio de sistema de gestión, de forma que los promotores no son únicamente consorcios privados, sino que también intervienen las instituciones públicas.

Sobre la viabilidad económica, se ha buscado reducir los gastos de urbanización internos del sector y adoptar soluciones constructivas a partir de criterios de mayor sostenibilidad ambiental que se traduzcan en una mayor sostenibilidad económica.

Las mejoras en la ordenación general tienen como objetivo una mejor integración en el entorno (a partir de un análisis social y urbanístico meticuloso), la racionalización del sistema viario (con la voluntad de potenciar los desplazamientos a pie y en bicicleta), la integración de los espacios libres en el sistema general del municipio y del entorno (favoreciendo los recorridos y la conectividad de los sistemas existentes), mejoras tipológicas (a partir de una ordenación que favorece mucho más las viviendas con ventilación cruzada) y un estudio detallado de la localización de los usos.

Finalmente, en cuanto a los retos medioambientales, se establece que la construcción de las edificaciones con el objetivo de la demanda energética casi nula será obligatoria a partir del 2019 para edificios públicos y a partir del 2021 para edificios privados.

¿Cómo se aprecia a escala visual un proyecto de urbanismo como este?
Los criterios formales en proyectos de urbanismo definen parámetros como la continuidad visual entre viales, calles o hitos, como plazas o rotondas, que marcan el inicio o la finalización de un recorrido. También se define el ancho de las aceras, si habrá o no vegetación o qué alturas deberán tener los edificios y cuáles serán sus límites en relación con los elementos del entorno. Fuera de este ámbito, el urbanismo no alcanza el detalle estético, sino que resuelve la necesidad funcional.

¿Qué perfiles han participado en el proyecto?
Además del equipo de Urbanismo, se ha contado con el apoyo de los equipos de Ingeniería, Jurídico y de Arquitectura de OUA, y también con un equipo externo complementario de colaboradores formado por especialistas en movilidad, especialistas en viabilidad y sostenibilidad económica, arquitectos y geógrafos especializados en memoria social y ambientólogos.

También se ha creado una Comisión de Seguimiento formada por el Ayuntamiento de Esplugues de Llobregat, el Departamento de Territorio y Sostenibilidad, la Junta Provisional de Propietarios, el Ayuntamiento de Cornellà de Llobregat, el Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat y el Institut Català del Sòl.

¿Dirías que este proyecto hace alguna aportación al sector?
El valor añadido de este proyecto recae en la capacidad de articular y trabajar las herramientas de planeamiento urbano para definir y generar nuevos modelos de ciudad. Saber interpretar las normas para hacer posible ciudades más justas, equitativas, igualitarias y sostenibles es el reto de nuestro siglo, y es imprescindible hacerlo en colaboración con las administraciones públicas, pero también con los inversores particulares. Este proyecto es una implementación realista de nuevos modelos de ciudad y un modelo reproducible en otras muchas ciudades del territorio catalán y del conjunto del Estado.